lunes, 18 de julio de 2016

Recuerdos

Cuando ella le dijo que se iba él asintió, distraído.

-¿Lo has pasado bien?

Sí, claro.

Al fijarse mejor, se percató de que los ojos de la joven tenían el brillo característico de cuando están conteniendo a duras penas las lágrimas y, sin saber muy bien la razón, algo en el interior de su pecho se encogió.

¿Por qué lloraba? ¿Qué la tenía tan afligida? No quería que llorase. Había sido muy simpática con él aquella tarde. Habían ido a dar un paseo por el jardín y había conseguido amenizarle realmente con su conversación.

-Puedes volver otro día de visita- le dijo, con la intención de consolarla-. Me gustaría.

Ella sacó un pañuelo del bolsillo y se lo pasó suavemente por los lacrimales, antes de dedicarle una triste sonrisa.

-Claro que volveré. Adiós papá.

Que lo llamara así lo desconcertó aún más. Mientras ella se daba media vuelta y encaraba la salida, él  trató de recordar. Quiso decirle algo, pero no encontró las palabras. Sólo consiguió alargar el brazo en vano hacia la puerta, que ya estaba cerrada.

sábado, 8 de marzo de 2014

Decisiones.

Tú y yo no vamos a ser simples amigos. Mis planes para ti van más allá. O terminamos juntos, o tendremos una amistad de esas que se convierten en eternas, o prefiero no volver a saber nada de ti.

Nada más decir esto y con aparente disgusto, se levantó y salió de mi habitación sin preocuparse porque la puerta no hiciera demasiado ruido al cerrarse. Mi primera reacción fue enfadarme. ¿Me estaba amenazando con dejarme tirada si no le hacía caso? ¡Qué se creía el caradura este!

Había pasado un año y pico desde que nos conocimos, habíamos tenido altibajos, muy altos, pero también habíamos pasado momentos que me habían hecho pensar que esto no tenía futuro, aunque siempre habíamos terminado superándolos para volver a la normalidad. En realidad. En aquel momento llevábamos un tiempo un poco más distanciados, no tanto físicamente, sino más en el tema emocional. No compartíamos tantos pensamientos y emociones como meses atrás. Si lo pensaba, habíamos vivido muchas cosas en aquel tiempo, las suficientes para considerarlo una persona importante en mi vida. Conclusión lógica: no quería perderle.

Al pensar más detenidamente en sus palabras me di cuenta de que su significado iba más allá que el de un simple rebote de un momento. Parecía incluso haber meditado sobre aquello, como si lo hubiera estado guardando durante un tiempo, hasta que aquel día había explotado.

No era la primera vez que se me insinuaba, aunque nunca me lo había tomado realmente en serio. No sé, éramos amigos y en ningún momento había pensado en él de esa manera… Sin embargo, aquella noche, tras aquellas palabras, empecé a pensar que realmente había algo de verdad en sus insinuaciones. Me costaba creerlo… ¿Yo le gustaba?

Quizá eso explicaría sus constantes cambios de humor, su peligroso balanceo desde el punto de ser un chico completamente adorable al punto de que su bordería le convertía en un verdadero capullo.

Y eso me hacía llegar a la situación clave. ¿Y él me gustaba a mí? Me planteé la opción negativa, y cómo sería mejor decírselo, para que no se lo tomara a mal puesto que mi conclusión lógica seguía estando presente.

En sus palabras, en el caso de que no acabábamos juntos, la definición de amistad de la que me había hablado no era para nada cualquier cosa. Quizá aquella opción era la mejor, la más fácil. Tenía claro que era alguien con quien quería seguir teniendo trato, mucho, y que dentro de unos años, no me acordara de él solo como aquel chico con el que pasé gran parte de mis momentos de mi primera etapa universitaria. Era lo lógico.

En aquel momento me incorporé de la cama y levanté la vista instintivamente hasta posar mi mirada en una de las fotos que adornaban mi habitación. Salíamos los dos, él estaba sonriente, de frente a la cámara con la mirada ligeramente perdida mientras yo le rodeaba con los brazos y le besaba en la mejilla.


Confundida, me mordí el labio inferior.

martes, 11 de febrero de 2014

Paseando entre ruinas

La pasión ciega de tu corazón segrega
pétalos de vida en mi alma corrompida
provocando un arrebato de infeliz alegría
que desata con fiereza en mi interior una llamarada
calmada por el suave y continuo goteo de tu cascada.

Angustia contenida en un brote de satisfacción fingida
el temor oculto en una expresión de placer de luto...
que, con mimo, bajo las sábanas de mi vida sepulto
enterrando la debilidad de esta mente retorcida
sabedora de la lejanía en la que aguarda el indulto.

Un alma castigada, de nuevos huéspedes aislada,
de placeres e ilusiones vetada,
envuelta cruelmente en un embrujo,
entre las paredes de una gran urna de cristal.
Una sutil trampa mortal, que mezcla lo absurdo y lo espiritual
hasta que de la nada como una luz salida, apareciste en el umbral.

Iluminaste por un tiempo mi oscuridad apasionada
derribando mi muralla, otrora cuidadosamente conservada.
Y ahora, de mis delicadas cenizas resurjo
para hallarme, ya fuera de tu influjo,
tratando de olvidar cada lágrima lamentada...

Paseando, cabizbajo, entre las ruinas de esta inmensa muralla acristalada.

miércoles, 14 de agosto de 2013

La llegada

¿Qué es lo que quieres, cielo?
¿El mar? ¿La luna?
¿O quizá las dos en suma?
¿El sol? ¿Una estrella?
Sabes que lo mereces más que ninguna.

Por el mundo vas, dejando huella,
en todos causando la locura,
en el mundo no hay mujer más bella
que provoque en el corazón semejante ternura.

Y es que un alma recubierta de hielo,
inquebrantable, más dura que la roca desnuda,
no tenía esperanzas de una posible cura.
Hasta que llegaste en forma de lucero
iluminando el dolor, convirtiéndolo en anhelo.


Desde que llegaste a mi vida, cielo
ni el mejor cirujano como tú sutura,
encerrando mi soledad junto a mi amargura,
transformando mi alma con tu ayuda
haciéndola más brillante que la luz más pura.

miércoles, 5 de junio de 2013

Dos alas desafiando juntas al viento

Al deambular desorientado hallar una mano que me guíe. Buscar entre mis sombras una cara que sonríe, un cariño que el corazón recibe, que aleje la tristeza cuando me das un abrazo, haciéndome olvidar el rechazo, rodeado con firmeza por la delicadeza de tus brazos.

Cuando todo está oscuro sentirte a mi lado, sentir que me has tocado cuando mi cuerpo se estremece. Sentir la presión que tu alma ejerce, que me sumerge en tu laguna, de risas y frescura, de comprensión y dulzura, ternura desatada al borde de la locura.

Sentir el calor que emana a través de tu ropa. Sentirte cuando me tocas. Acariciarte la piel mientras tú y tus ojos color miel, recomponéis todas mis partes rotas, mostrando un cartel que dice: no estés triste, aguanta de pie si la vida te embiste, resiste, me tendrás aquí para consolarte si sufriste.

Estaré aquí, para decirte que te quiero. Para mirar al cielo bajo la luz de una farola y dejar a nuestras almas volar juntas alejándose del suelo. Y allí, verlas fundirse en una sola formando una aureola tan perfecta y armoniosa como una melodía para piano.
Y al fin, cogidos de la mano, las veremos partir, la una con la otra en su eterno confinamiento.

Como dos alas desafiando juntas al viento…
Dos estrellas unidas en el firmamento…
Dos enamorados compartiendo un único sentimiento.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Oasis en el desierto

Levanto la vista y observo alzarse la luna
Un círculo brillante y perfecto en su blancura
Bajo mis pies descalzos el áspero roce de la arena dorada
Araña mi piel, que días atrás por mucho menos sangraba
Y ahora tan solo acrecienta mi locura.

El aire entra en mis pulmones con una fuerte bocanada
Causada por el duro ascenso a la cumbre de esta duna
Y al mirar el horizonte una sensación me abruma
La de sentirme tan lejos del alcance de tu ternura
De la sonrisa traviesa en tu cara dibujada.

Abro los ojos y alzo la cabeza de la almohada
Pero no veo más allá de lo que la oscuridad me censura.
Con la esperanza en el rostro reflejada
Sigo avanzando por este desierto con premura

Buscando a tientas el oasis de tu mirada.

miércoles, 1 de mayo de 2013

UNA VOZ ENTRE LA NEGRURA


Bajo las estrellas y la luna
Aparece semidesnuda
La figura de un jinete en su montura.

Mantiene fija en su mente tu fina silueta tan adorada
El preciado rostro de su amada
Imaginando que una suave brisa en tu pelo se recrea
Que lo impulsa a enfrentarse a la aventura.

En un instante de locura
El latir rítmico y cansado de su corazón se acelera
Una mera casualidad que la mente exagera
Pues cree escuchar el susurro de tu voz entre la negrura
Una voz, que a pesar de su premura
Se apaga, hasta que el silencio la deja muda
Una llamada angelical de palabras viuda.

Cuando depositas a su alrededor tu aura dorada
Se le dibuja en la cara una sonrisa
Causada por la paz que desprende tu mirada
Que en esos momentos sin demora precisa.

Sus emociones se entrecruzan en aquella llanura
Mientras tú observas desde tu altura
Esta aventura, tan sedienta de ternura
Porque por ti, hermosa criatura, prosigue este jinete su andadura.