lunes, 18 de julio de 2016

Recuerdos

Cuando ella le dijo que se iba él asintió, distraído.

-¿Lo has pasado bien?

Sí, claro.

Al fijarse mejor, se percató de que los ojos de la joven tenían el brillo característico de cuando están conteniendo a duras penas las lágrimas y, sin saber muy bien la razón, algo en el interior de su pecho se encogió.

¿Por qué lloraba? ¿Qué la tenía tan afligida? No quería que llorase. Había sido muy simpática con él aquella tarde. Habían ido a dar un paseo por el jardín y había conseguido amenizarle realmente con su conversación.

-Puedes volver otro día de visita- le dijo, con la intención de consolarla-. Me gustaría.

Ella sacó un pañuelo del bolsillo y se lo pasó suavemente por los lacrimales, antes de dedicarle una triste sonrisa.

-Claro que volveré. Adiós papá.

Que lo llamara así lo desconcertó aún más. Mientras ella se daba media vuelta y encaraba la salida, él  trató de recordar. Quiso decirle algo, pero no encontró las palabras. Sólo consiguió alargar el brazo en vano hacia la puerta, que ya estaba cerrada.

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